LA GRATITUD COMO VENTAJA COMPETITIVA
Una ventaja competitiva es el atributo, capacidad o característica que hace que una persona, empresa o producto sea percibido como diferente y más valioso que otras alternativas. Es aquello por lo que alguien te elige a ti y no a la competencia.
Identificar tu ventaja competitiva es importante porque te permite tomar decisiones estratégicas que fortalezcan tu posicionamiento y aumenten tus posibilidades de éxito.
¿Por qué algunas personas logran avanzar, aunque las circunstancias no sean perfectas?
Es una pregunta que muchos nos hacemos: ¿Por qué hay personas que enfrentan pérdidas, rechazos, incertidumbre o cambios inesperados y aun así encuentran la forma de seguir adelante?
¿Es la inteligencia?
¿Es la suerte?
¿Es una personalidad especial?
La neurociencia nos recuerda que nuestro cerebro está diseñado para detectar amenazas con un mecanismo de supervivencia que nos ayudó durante miles de años a mantenernos con vida.
El problema está en querer reforzar el sistema día a día para ver solamente lo que falta, lo que salió mal o en lo que todavía no hemos conseguido, en lugar de preguntarnos…
¿Qué pasaría si mejor entrenáramos nuestra atención para reconocer también lo que sí funciona?
Eso es precisamente lo que hace la gratitud, sin quedarse únicamente como una frase bonita, sino como un entrenamiento mental que modifica los circuitos de atención del cerebro. Y centrarla en nuestra atención no nos va a exentar de enfrentar problemas, pero nos ayudará a verlos diferente, a encontrar la salida más rápido, y a hacernos más ligero el tema.
La pregunta para ti hoy es: ¿Qué estás entrenando a tu mente para encontrar todos los días?
¿Por qué algunas personas alcanzan metas y aun así no se sienten satisfechas?
Tal vez alguna vez te ha pasado, trabajas duro, consigues algo que deseabas, llegas a una meta, y sin embargo, la satisfacción dura muy poco. En un rato después aparece una nueva exigencia, una nueva comparación o una nueva meta que alcanzar.
La biología del bienestar explica que el cerebro se adapta rápidamente a las mejoras externas. Lo que ayer parecía extraordinario, mañana puede parecer normal, por eso muchas personas viven atrapadas en una carrera interminable; siempre persiguiendo algo, nunca disfrutando lo que ya tienen.
¿Tu energía está enfocada todo el tiempo en conseguir más, o en aprender a reconocer de una mejor manera tu presente?
El hábito de agradecer conscientemente tiene la capacidad de interrumpir ese ciclo. Nos hace recordar que el éxito no sólo consiste en alcanzar la siguiente meta, sino también en desarrollar la capacidad de valorar cada paso que se da, cada descubrimiento de uno mismo al superar los desafíos que aparecen durante el camino recorrido.
Aprender en agradecimiento, también en los días difíciles, nos lleva a conectar con nuestra presencia. Y pasar de sentir que el día paso en blanco a apreciar que cada día vale la pena. Se siembra. Se avanza en algo. Se construye o se aprende algo nuevo.
Una persona que se la pasa inventariando todos los días lo que le falta, simplemente no puede apreciar lo que ya tiene, y difícilmente disfrutará lo que está por conseguir.
No me refiero a conformarse, me refiero a ser pacientes con la cosecha (todo tiene sus tiempos). A ser tolerantes con nosotros mismos, saber que podemos invertir en obtener nuevas habilidades para alcanzar más rápido los resultados que deseamos. Aún así, habrá cosas que se salgan de control y eso no debe ser un impedimento para quitarle merito a lo encontrado.
Me refiero a vivir el camino buscando la plenitud de lo que estamos construyendo en el presente más que en la incertidumbre destino.
¿Es posible cambiar mi vida si mis circunstancias no son ideales?
Durante mucho tiempo se creyó que nuestros genes determinaban gran parte de nuestros resultados, pero actualmente la epigenética ha demostrado que los hábitos, el entorno y nuestras experiencias influyen en la forma en que esos genes se expresan.
Esto significa que nuestras elecciones importan más de lo que imaginamos, que cada hábito que repetimos envía señales a nuestro organismo, y que cada pensamiento que reforzamos construye una ruta neuronal.
Cada emoción intensa que vivimos deja huellas y nos hace preguntar: ¿Por qué estoy viviendo esto?, pero el hábito de agradecer conscientemente no cambia el pasado, pero sí ayuda a resignificar nuestra relación que construyes con él.
Y eso nos hace tomar responsabilidad de nosotros mismos y preguntar: ¿Qué estoy haciendo con esto que me tocó vivir? Y esa respuesta es la que puede modificar la forma en que avanzas hacia el futuro.
¿Qué tienen en común las personas más resilientes?
La psicología positiva ha estudiado durante años a las personas que prosperan incluso en circunstancias difíciles, y curiosamente, no son las que niegan los problemas, tampoco son las que viven en una positividad ingenua.
Son personas que pueden ver la realidad completa, así como reconocer los recursos que les permitirá enfrentar los desafíos.
Reconocen rápidamente las dificultades, pero no se quedan ahí, y de igual forma, rápidamente saben identificar los aprendizajes. Así que por eso vale la pena preguntarse:
¿Estoy observando la realidad completa o solamente la parte que me preocupa?
La gratitud amplía la perspectiva, y cuando la perspectiva se amplía, las posibilidades también.
¿Qué tiene que ver la gratitud con el éxito?
Mucho más de lo que solemos imaginar. Cuando hablamos de éxito normalmente pensamos en estrategias, productividad, disciplina o liderazgo.
Y sí, todo eso es importante. Pero existe una capacidad que influye sobre todas las demás, que es la forma en que interpretamos nuestra realidad. Dos personas pueden enfrentar exactamente el mismo reto.
- Una verá únicamente limitaciones y la otra descubrirá oportunidades de aprendizaje.
- Una gastará su energía en la frustración y la otra la invertirá en construir soluciones.
La diferencia no siempre está en las circunstancias, muchas veces está en el enfoque. Y la gratitud es, precisamente, una forma de entrenar ese enfoque. Por eso puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva. No porque elimine los problemas, sino porque te ayuda a responder mejor ante ellos.
Entonces, ¿la gratitud es una emoción o una estrategia?
Quizá ambas. Es una emoción cuando reconoces algo valioso, pero también es una estrategia personal cuando eliges dirigir tu atención hacia aquello que fortalece tu crecimiento.
Es una práctica de autoliderazgo porque es una forma de entrenar tu mente para reconocer recursos antes que carencias, por lo que aprender a sentirse bien con uno mismo y saber reconocer el valor de su propia historia es algo que siempre te pondrá en el lugar de un ganador.
“La calidad de tu vida no depende únicamente de lo que te sucede, sino también de la forma en que eliges interpretarlo”.
Activar esa ventaja competitiva
Si activar la gratitud en tu día a día puede ayudarte a desarrollar mayor claridad, resiliencia, bienestar y enfoque…
¿Qué pasaría si la practicaras con la misma disciplina con la que persigues tus metas?
Tal vez descubrirías que el éxito no comienza cuando consigues aquello que desea, sino que comienza mucho antes.